El Niño, situación actual y perspectivas para la Argentina

El fortalecimiento de El Niño durante 2026 coincide con un período de lluvias intensas, crecidas de ríos e inundaciones en distintos sectores de Sudamérica. En Argentina, las principales alertas se concentran actualmente en el Litoral, donde las cuencas del Paraná y del Uruguay reciben aportes de precipitaciones ocurridas tanto en territorio nacional como en países vecinos.

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Autora: Telma Zerdá, Licenciada en Ciencias Geológicas, especialista en monitoreo ambiental de suelo, agua y aire.

El fortalecimiento de El Niño durante 2026 coincide con un período de lluvias intensas, crecidas de ríos e inundaciones en distintos sectores de Sudamérica. En Argentina, las principales alertas se concentran actualmente en el Litoral, donde las cuencas del Paraná y del Uruguay reciben aportes de precipitaciones ocurridas tanto en territorio nacional como en países vecinos.

Pero el escenario no se limita a las inundaciones. En Chile, una sucesión de eventos recientes incluyó aluviones, tormentas eléctricas intensas y un tornado de baja intensidad en Santiago. Al mismo tiempo, las perspectivas climáticas para los próximos meses apuntan a una continuidad de condiciones favorables para las precipitaciones en algunas regiones argentinas, aunque con diferencias importantes entre el este, el centro y el oeste del país.

El interrogante central es si El Niño ya alcanzó su máxima intensidad y cuánto tiempo podrían persistir sus efectos. Para responderlo es necesario diferenciar el estado del océano Pacífico, los impactos meteorológicos observados y la evolución hidrológica de las cuencas.

EL ESTADO DE EL NIÑO: ¿YA LLEGÓ A SU MÁXIMA INTENSIDAD?

Al 16 de octubre de 2026, la información disponible indica que El Niño se encuentra en una fase de fortalecimiento y que el episodio podría alcanzar una intensidad excepcional.

La Agencia Meteorológica de Japón informó el 9 de octubre que la anomalía de temperatura superficial del mar en la región de monitoreo del fenómeno había llegado a +4,0 °C durante septiembre, el valor más elevado registrado por esa agencia desde el inicio de sus observaciones en 1949. La entidad también señaló una probabilidad del 100 % de que las condiciones cálidas persistieran durante el invierno boreal.

Este dato es significativo, pero requiere una aclaración: las anomalías de temperatura pueden variar según la región del Pacífico que se analiza y el índice utilizado. Por eso, el valor
informado por Japón no debe interpretarse automáticamente como una clasificación universal de intensidad.

Las proyecciones difundidas en los últimos días indican que el fenómeno podría continuar fortaleciéndose y alcanzar su máxima intensidad hacia diciembre de 2026 o comienzos de 2027. Sin embargo, el momento exacto de máxima intensidad todavía está sujeto a incertidumbre.

La información disponible apunta a un episodio que continúa intensificándose, con una posible fase de máxima intensidad durante los próximos meses.

También es importante distinguir el momento de máxima intensidad del calentamiento oceánico del período de mayores impactos en Argentina. Las mayores crecidas de los ríos pueden producirse semanas o meses después de las lluvias que las originaron, debido al tiempo que necesita el agua para recorrer las cuencas.

ARGENTINA: LLUVIAS INTENSAS, CRECIDAS E INUNDACIONES

El impacto más visible de las últimas semanas se concentra en el noreste argentino y la Mesopotamia, donde las lluvias intensas y las crecidas de los principales ríos han generado evacuaciones, restricciones y afectaciones a localidades ribereñas.

No obstante, no todos los eventos responden al mismo mecanismo. En algunas localidades predominan las inundaciones por lluvias locales; en otras, el aumento del nivel de los ríos se explica por aportes de cuencas ubicadas aguas arriba, incluso fuera de Argentina.

2.1. Concordia y la cuenca del río Uruguay

Concordia, en Entre Ríos, es uno de los sectores que enfrenta una situación hidrológica preocupante.

Las lluvias en la cuenca del río Uruguay provocaron un incremento de los niveles del río y la necesidad de activar operativos de asistencia y evacuación preventiva. La situación de Concordia debe analizarse en relación con las precipitaciones acumuladas en la cuenca y los aportes que llegan desde Brasil.

La ciudad se encuentra aguas abajo del embalse de Salto Grande. La operación de la represa puede influir en la evolución de los caudales, pero no elimina el riesgo de inundación cuando los aportes de agua son elevados y persistentes.

Para interpretar correctamente el episodio, es necesario distinguir:

el nivel del río registrado en Concordia;

los caudales que ingresan al embalse de Salto Grande;

las precipitaciones ocurridas en la cuenca alta y media;

los pronósticos de caudal y nivel para los días siguientes.

Según la información difundida el 11 de octubre, la crecida del río Uruguay obligó a evacuar familias en Concordia y otras localidades de Entre Ríos y Corrientes.

2.2. Paso de los Libres y el tramo correntino del río Uruguay

En Paso de los Libres, Corrientes, el río Uruguay superó el nivel de evacuación durante los últimos días, lo que motivó el traslado preventivo de habitantes a centros de asistencia.

El episodio demuestra que el riesgo hidrológico no se limita a Concordia: diferentes localidades de la cuenca pueden experimentar crecidas con distintos tiempos de respuesta, según la ubicación, la magnitud de los aportes y la configuración del cauce.

En esta región, el monitoreo de los niveles del río y las previsiones de lluvia en Brasil y Argentina son fundamentales para anticipar la evolución de la emergencia.

2.3. Iguazú: crecida extraordinaria y cierre temporal de las Cataratas

El 13 de octubre, el incremento del caudal del río Iguazú llevó a cerrar temporalmente el acceso turístico a las Cataratas. El caudal superó los 12.000 m³/s, aproximadamente seis veces el promedio citado para el río.

La situación estuvo relacionada con las lluvias intensas en la cuenca y con el aumento de los aportes aguas arriba. El acceso turístico fue reabierto al día siguiente, luego de que el caudal comenzara a descender.

Este episodio es especialmente importante para el análisis porque muestra cómo un fenómeno climático de escala global puede influir sobre un sistema fluvial compartido entre Argentina y Brasil.

LAS CUENCAS TRANSFRONTERIZAS: CÓMO INFLUYE LO QUE OCURRE EN BRASIL, PARAGUAY Y BOLIVIA

Argentina recibe aportes de importantes sistemas fluviales que se originan o atraviesan otros países. Por esta razón, las inundaciones pueden estar relacionadas con precipitaciones ocurridas a cientos o miles de kilómetros de distancia.

El efecto de El Niño sobre estos sistemas no es uniforme. El fenómeno puede favorecer condiciones más lluviosas en algunas regiones de Sudamérica, pero el resultado hidrológico depende de la distribución de las precipitaciones, la duración de los eventos, la humedad del suelo, los tributarios y la operación de embalses.

3.1. Brasil y la cuenca del río Iguazú

Las lluvias en el sur de Brasil pueden producir aumentos rápidos del caudal del río Iguazú, que luego se transmiten hacia el territorio argentino.

En episodios de precipitaciones persistentes, la respuesta puede ser muy rápida. Las crecidas afectan las Cataratas, los accesos y sectores ribereños, aunque las condiciones no sean necesariamente las mismas en toda la cuenca.

La crecida de octubre constituye un ejemplo reciente de la importancia del monitoreo compartido entre ambos países.

3.2. Brasil y Paraguay: el sistema del Paraná

El río Paraná recibe aportes de una cuenca extensa que comprende sectores de Brasil, Paraguay y Argentina.

Las lluvias en las cuencas altas y medias pueden aumentar los caudales que ingresan al territorio argentino. Cuando estos aportes coinciden con precipitaciones locales, el riesgo de inundación puede incrementarse.

En el caso del Paraná, es importante evitar una interpretación simplificada: un nivel elevado en Argentina no significa necesariamente que haya llovido intensamente en la localidad afectada. La crecida puede estar vinculada con precipitaciones ocurridas en otras partes de la cuenca.

3.3. Bolivia y las cuencas del norte argentino

En el norte argentino, las cuencas del Bermejo y el Pilcomayo reciben aportes de precipitaciones ocurridas en Bolivia.

Las lluvias en las cuencas altas pueden incrementar los caudales, transportar grandes cantidades de sedimentos y provocar crecidas en sectores de Salta, Jujuy, Formosa y Chaco.

Sin embargo, no debe atribuirse automáticamente una crecida del Bermejo o del Pilcomayo a El Niño. Para establecer esa relación es necesario verificar las lluvias registradas en la cuenca alta, los niveles de los ríos y la evolución de los caudales.

En este sector, los eventos de precipitación intensa pueden generar respuestas hidrológicas importantes incluso en períodos en los que las lluvias locales son escasas.

CHILE: ALUVIONES, TORMENTAS ELÉCTRICAS Y UN TORNADO EN SANTIAGO

Los eventos recientes en Chile muestran que la situación climática regional no se limita a las inundaciones fluviales.

El 8 de octubre, un aluvión afectó el sector de Las Condes, en Santiago. El episodio fue descrito como un flujo repentino de agua y sedimentos que descendió desde la precordillera hacia sectores urbanos.

Entre los factores señalados se encuentran las lluvias intensas, la elevada cota de la isoterma cero y las condiciones del terreno, que favorecieron el escurrimiento y el transporte de sedimentos.

El 13 de octubre, una intensa tormenta eléctrica afectó nuevamente Santiago, con lluvias torrenciales, granizo, inundaciones y daños materiales. La Dirección Meteorológica de Chile evaluó como tornado EF0 el fenómeno ocurrido en Estación Central, aunque inicialmente se discutió si los daños podían corresponder a otro tipo de fenómeno de viento.

Estos episodios deben tratarse con cautela: no es correcto atribuir directamente cada aluvión o tornado a El Niño. El fenómeno puede modificar las condiciones de circulación y humedad a escala regional, pero los eventos extremos también dependen de factores locales y de la dinámica atmosférica específica de cada tormenta.

EL CORREDOR DE TORNADOS: ARGENTINA Y PARAGUAY

Argentina y Paraguay forman parte de una región de Sudamérica caracterizada por la ocurrencia de tormentas severas, algunas de las cuales pueden producir tornados.

La zona suele denominarse corredor de tornados, aunque no se trata de una franja fija ni de un área en la que los tornados ocurran de manera continua. Es una región donde coinciden condiciones atmosféricas que, en determinadas circunstancias, pueden favorecer tormentas intensas.

Entre los factores que pueden contribuir a la formación de tormentas severas se encuentran:

la disponibilidad de humedad proveniente de regiones tropicales;

la presencia de aire cálido y húmedo en capas bajas;

la llegada de aire más frío o seco en niveles superiores;

la inestabilidad atmosférica;

el cambio de dirección o velocidad del viento con la altura, conocido como cizalladura.

El Niño puede influir en la circulación atmosférica y modificar algunas de estas condiciones, pero no permite predecir por sí solo la ocurrencia de tornados en una localidad determinada.

Para los próximos meses, el escenario de vigilancia debe centrarse en la probabilidad de tormentas severas, no en afirmar que habrá tornados en una región específica. Los pronósticos estacionales pueden indicar condiciones favorables para precipitaciones, pero no anticipan con precisión el lugar, el día o la intensidad de un tornado.

¿QUÉ SE ESPERA PARA ARGENTINA DURANTE LOS PRÓXIMOS MESES?

Las perspectivas climáticas indican que el riesgo de lluvias abundantes puede persistir en el centro-este de Argentina durante la primavera y el verano austral.

El Servicio Meteorológico Nacional ha señalado una mayor probabilidad de precipitaciones superiores a los valores normales en sectores del Litoral y la región central durante el trimestre octubre-diciembre.

No obstante, los pronósticos estacionales deben interpretarse como tendencias probabilísticas. No permiten establecer con precisión cuánto lloverá en una ciudad, cuándo ocurrirá una inundación o qué río alcanzará determinado nivel.

Litoral y Mesopotamia

El principal riesgo es la continuidad de lluvias intensas y crecidas en las cuencas del Paraná, Uruguay e Iguazú.

El seguimiento de los caudales en Brasil, Paraguay y Argentina será fundamental para anticipar la evolución de los niveles en las localidades ribereñas.

Región pampeana y centro

Las perspectivas de precipitaciones superiores a lo normal podrían incrementar el riesgo de anegamientos en sectores con suelos saturados, drenaje insuficiente o lluvias persistentes.

La combinación de precipitaciones locales y aportes de cuencas cercanas debe considerarse al evaluar el riesgo.

NOA y oeste argentino

El comportamiento de las precipitaciones puede ser más variable. No se debe asumir que todo el norte argentino tendrá lluvias abundantes por estar atravesando un episodio de El Niño.

Las tendencias regionales deben verificarse mediante los pronósticos estacionales del SMN y los registros de lluvia de cada provincia.

Patagonia

La región presenta una respuesta menos uniforme al ENOS. Las perspectivas de lluvia, nieve y temperatura dependen de la circulación atmosférica y de las condiciones específicas de cada sector.

Para el oeste patagónico, la evolución de las precipitaciones y de la nieve acumulada tiene importancia para la disponibilidad hídrica de los próximos meses.

EL NIÑO Y EL CAMBIO CLIMÁTICO: DOS PROCESOS QUE PUEDEN INTERACTUAR

El Niño es un fenómeno natural de variabilidad climática. El cambio climático, en cambio, se refiere a una transformación de largo plazo del sistema climático, principalmente asociada al aumento de gases de efecto invernadero.

Ambos procesos pueden interactuar.

Una atmósfera más cálida puede contener más vapor de agua, lo que puede intensificar las precipitaciones cuando se presentan condiciones favorables para la formación de tormentas.

Sin embargo, no significa que el cambio climático convierta automáticamente todos los episodios de El Niño en eventos extremos ni que cada inundación sea consecuencia directa del calentamiento global.

Para atribuir un evento específico es necesario analizar observaciones, modelos climáticos y estudios de atribución.

CONCLUSIONES: UN ESCENARIO DE VIGILANCIA HIDROLÓGICA Y METEOROLÓGICA

A mediados de octubre de 2026, El Niño continúa en desarrollo y las proyecciones apuntan a una posible máxima intensidad hacia fines de año o comienzos de 2027.

En Argentina, las crecidas e inundaciones del Litoral constituyen una de las señales de impacto más importantes de las últimas semanas. Concordia, Paso de los Libres y el sistema del río Iguazú muestran cómo las lluvias en cuencas compartidas pueden afectar a localidades argentinas incluso cuando los aportes se originan fuera del país.

Los eventos recientes de Chile, por su parte, recuerdan que los impactos de la atmósfera no se limitan a las inundaciones fluviales: también pueden incluir aluviones, tormentas severas, granizo y fenómenos de viento.

El escenario para los próximos meses requiere un seguimiento continuo de las previsiones climáticas y de los niveles de los ríos. El Niño puede aumentar la probabilidad de determinados patrones de lluvia, pero la magnitud de cada emergencia dependerá de la evolución meteorológica, las condiciones de las cuencas y la exposición de las poblaciones.

La información más útil para la prevención será aquella que integre los pronósticos climáticos con los avisos meteorológicos de corto plazo y las alertas hidrológicas específicas de cada cuenca.

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